martes, 9 de junio de 2009

Más allá de las manos iniciales

 La elección de manos es en verdad muy importante, pero es tan solo un tornillo dentro de toda esta gran mecánica. Cuando se ha logrado comprender manos de inicio y entendido también cómo cambian de acuerdo a la posición que se ocupa en la mesa de juego, el siguiente paso a perfeccionar es trabajar es el propio juego durante todo el tiempo en que dure la mano. Lo que marca la diferencia entre jugadores con experiencias de aquellos que no la tienen es como se van desempeñando en la mesa, una vez que se han tomado las decisiones de la mano inicial.


 Todo esto repercute en las decisiones que se toman al final de cada mano. Todas estas tácticas tienen incluido calcular probabilidades de bote (pot odds), hacer un reconocimiento de  patrones de apuestas, los faroles (bluffs) y hacer buen uso del lugar que se ocupa en la mesa. Todos los años de práctica a la larga tendrán todos sus frutos, ya que inclusive las pequeñas mejorías de las habilidades de un jugador logran tener un gran impacto en el ámbito económico de este juego.


 A demás de lo dicho, hay otra habilidad que debe ser parte de la táctica infalible de un jugador de póker ganador, y es evitar el tilt. Los contrincantes para debilitarse mutuamente hacen uso de las emociones de sus rivales, perjudicándolos notablemente, sin embargo esto solo sucede si se los deja hacer tal manipulación. Un juego que es realizado en base a emociones inevitablemente llevara a pederlo todo, para jugar al póker se debe de tener la mente fría. Estar en tilt y enojarse puede ser común para  cualquiera y, en ocasiones, la única forma de poder salir de eso, es tomándose un descansito breve para poder enfriar la mente.

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